La CEDH y el despertar institucional frente al destino de Los Chimalapas
Tuxtla Gutiérrez, Chis., 01 SEP.-En el tablero de la geopolítica interna y la justicia social del sureste mexicano, las inercias del olvido suelen ser el enemigo más implacable, sin embargo, hay momentos en que la agudeza técnica y la alta diplomacia convergen para sacudir la indolencia de las estructuras, tal es el escenario que hoy se configura tras la determinación del Presidente de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH) en Chiapas, Horacio Culebro Borrayas, quien determinó el histórico diferendo de Los Chimalapas de un mero expediente agrario a una causa de trascendencia global.
El maestro Culebro Borrayas explicó que, para descifrar los laberintos de la tierra en México, no basta la voluntad política, se requiere, agregó, la precisión del cirujano jurídico, cuyo bagaje como Director General de Asuntos Jurídicos del Registro Agrario Nacional le otorga un conocimiento enciclopédico de la geografía del conflicto.
Comprende que el dolor de los pueblos originarios no se alivia con paliativos superficiales, sino con su mirada ha identificado con absoluta lucidez de los dos grandes epicentros donde la estabilidad social y la biodiversidad de Chiapas penden de un hilo: la indómita Selva Lacandona en Montes Azules y la milenaria franja fronteriza de Los Chimalapas.
Lejos de encasillar la labor del organismo autónomo en la mera recepción de quejas, la presidencia de la CEDH ha ejecutado un movimiento de alta escuela diplomática, al sostener un fructífero encuentro con la Consejería Política de la Embajada de España, de esta forma, Culebro Borrayas ha internacionalizado un litigio que por décadas desfalleció en la retórica del localismo y la zozobra comunitaria, la respuesta de la representación española no ha sido menor; un compromiso formal de brindar acompañamiento técnico meticuloso y respaldo institucional.
Este puente transatlántico introduce una bocanada de imparcialidad y rigor metodológico en una controversia histórica entre Chiapas y Oaxaca que exige urgentemente nuevos paradigmas de solución, indicó.
Este dinamismo internacional ha funcionado como un espejo incómodo para el poder legislativo local. La Mesa Directiva del Congreso del Estado de Chiapas, históricamente distanciada de una problemática que parecía confinada a la periferia de sus prioridades, se ha visto obligada a sensibilizarse ante la contundencia de los hechos.
La CEDH no solo ha rescatado el tema del archivo del abandono; ha despertado una suerte de inconsciencia colectiva, redefiniendo la disputa territorial no como una simple batalla por hectáreas, sino como un imperativo ético donde se defienden simultáneamente los derechos humanos, la identidad de los pueblos originarios y el sagrado resguardo de la Madre Naturaleza.
La prudencia, cuando se acompaña de un plan de conciliación firme y estratégico, deja de ser pasividad para convertirse en la herramienta de pacificación más poderosa.
Con este paso, la CEDH de Chiapas demuestra que la defensa de la dignidad humana en el siglo XXI no se limita a reaccionar ante los agravios consumados, sino que consiste en construir, con visión de Estado y alianzas internacionales, las condiciones jurídicas y ambientales para que la paz social sea, finalmente, una realidad inquebrantable en las tierras del sureste.
“¡Fuerza y dignidad para los Chimalapas; su lucha por la tierra y la justicia es también la nuestra!, concluyó Horacio Culebro Borrayas.
Noticias/Diario Tribuna Chiapas/2026

