Por Carlos Rafael Coutiño Camacho.
1.- Eiségesis de los enemigos
2.- Paro laboral
El debate público requiere herramientas educativas para superar la cultura del rumor. Con frecuencia, la opinión colectiva reacciona de forma impulsiva ante las acciones gubernamentales, sustituyendo los datos duros por conjeturas, para comprender y corregir esta tendencia, la filología nos ofrece un valioso marco conceptual a través de dos términos griegos: exégesis y eiségesis.
Etimológicamente, exégesis
En contraparte, eiségesis
Un claro ejemplo de eiségesis social ocurre con el caso del Instituto Chiapaneco de Educación para Jóvenes y Adultos (ICHEJA), Mientras las auditorías e investigaciones oficiales por la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, arrojan datos técnicos específicos para esclarecer el manejo de su programa institucional, un sector de la ciudadanía ya califica el escenario como un desvío de recursos consumado.
No esperan el desglose metodológico ni la conclusión legal de los expedientes; simplemente inyectan su desconfianza histórica en el relato público, en lo que es chisme, en aquello que busca afectar a los demás, sin saber que están cometiendo un delito, pues el único que determina si es o no culpable una persona, es el juez.
Lo que es un absurdo y una calumnia, lo expresado en redes sociales en contra de Ana Laura Romero Basurto, quien fue clara en sus expresiones sobre las auditorias, así como el tema de las tarjetas, por ende, es necesario que la población sepa analizar con sapiencia y no caer en el error.
Esta lectura sesgada se repite en otras decisiones de gobierno. Tras el nombramiento del secretario de salud, Luis Ignacio Avendaño Bermúdez, diversos trabajadores de la institución criticaron su designación argumentando que no posee el título de médico, quienes protestaron leyeron el acontecimiento desde la eiségesis del prejuicio corporativo.
Olvidaron realizar una exégesis de la función pública, la cual demuestra que el perfil idóneo para liderar un ministerio moderno requiere de un excelente administrador, coordinar presupuestos, optimizar la cadena de suministros médicos y eficientar la infraestructura hospitalaria demanda habilidades de gestión que, en última instancia, van en beneficio del bienestar colectivo.
Pensando los enemigos del poder, que difundir en redes sociales una designación del gobernador, puede cambiar por voluntad de unos cuantos, cada acción del mandatario Eduardo Ramírez, están pensadas, analizadas y estudiadas, por lo que no se equivocó con “Nacho” Avendaño.
Construir una sociedad democrática madura exige un esfuerzo pedagógico enfocado en la evidencia, debemos transitar de la interpretación prejuiciosa a la evaluación informada, promover la exégesis en nuestra conversación diaria no significa aplaudir a ciegas cada postura oficial, sino asumir la responsabilidad de analizar críticamente los datos antes de emitir un juicio definitivo.
Este tipo de análisis, se hace en el Seminario Católico de Tuxtla Gutiérrez, donde el discernir es base para todo comentario, luego entonces, en este enfoque, se entiende que la población, no conoce nada de política y quiere atender el tema, como si fuera algo sencillo.
PARO
El recurso del paro de labores ha sido históricamente, la última trinchera de los trabajadores frente a la injusticia, sin embargo, cuando la protesta legítima se desvía y se transforma en un abierto acto de provocación, pierde de inmediato su esencia constructiva y su fuerza moral y aparece el oportunismo de quienes lo promueven.
Apareció una amenaza de un freno laboral generalizado para exigir la entrega inmediata de jubilaciones, pensiones y la liberación masiva de plazas en lo que es la burocracia y no me refiero a la nueva dirigencia, sino de otros grupos que son solapados por el PT, no solo resulta desproporcionada, sino que ignora por completo la cruda realidad financiera del Estado, el dinero se ha dicho, va para los más pobres, no para enriquecer a los seudo dirigentes.
Gobernar y administrar una nación no son actos de mera voluntad política o caprichos de escritorio; son ejercicios estrictos de planificación y responsabilidad pública y el gobernador Eduardo Ramírez lo ha demostrado en cada momento.
Las pensiones no se materializan mágicamente por decreto ni por la presión de las calles; requieren de manera obligatoria fondos sostenibles que han aportado tanto el trabajador como el patrón, exigir beneficios económicos de gran magnitud sin haber aportado nunca los recursos necesarios para financiarlos a lo largo de los años laborales es una contradicción técnica insostenible.
Cualquier sistema de capitalización o reparto colapsa cuando se pretende extraer mucho más de lo que jamás se ingresó. Pretender de forma irresponsable que el presupuesto público absorba estos pasivos improvisados significa asfixiar otras áreas vitales para la población como la salud, la seguridad y la educación pública.
Este gobierno de la nueva ERA, no ha actuado de mala fe en ningún momento del proceso, por el contrario, ha mostrado una constante apertura al diálogo constructivo y un respeto absoluto a los derechos laborales de la base, siempre manteniéndose dentro de los márgenes responsables que la ley y la tesorería nacional permiten.
Acusar dolo o cerrazón donde claramente existe una restricción presupuestal real es un grave error de diagnóstico o, peor aún, una estrategia deliberada de manipulación política. Detrás de esta movilización extrema se percibe un claro y preocupante interés por desestabilizar la gestión pública actual.
El enemigo está en casa, ya destruyeron a Luis Ignacio en un inicio, ahora quieren acabar con otros, la división es tal, que solo demuestra misoginia, inmadurez y una porquería infiltrada en la política chiapaneca.
Por todo ello, un paro en estas condiciones es completamente injustificado, frenar la maquinaria gubernamental afecta directamente a los ciudadanos más vulnerables de la sociedad, quienes dependen día con día de los servicios esenciales del Estado, la provocación abierta no construye soluciones reales ni fondea retiros dignos; solo fractura la paz social y desgasta los canales institucionales de negociación.
