Por Carlos Rafael Coutiño Camacho.
1.- Cambios
2.- Sismos
A la mitad del camino, el gobierno de Eduardo Ramírez Aguilar en Chiapas no se debilita; se recalibra; Los recientes movimientos en el gabinete estatal, lejos de interpretarse como una falta de continuidad o una desbandada, representan una coreografía política fríamente calculada para consolidar el proyecto de transformación rumbo al cierre del sexenio.
El tablero se mueve porque las aspiraciones legítimas de quienes buscan un escaño en las presidencias municipales, o una curul en las diputaciones locales y federales, coinciden con la necesidad de renovar los motores de la administración pública.
Quienes hoy dejan sus encargos, no lo hacen por la puerta de atrás ni por rupturas internas, se van funcionarias y funcionarios que leales a la línea del mandatario estatal, acuerparon sus decisiones más complejas, blindaron las secretarías clave y operaron con disciplina en los momentos de mayor presión.
Su salida hacia la arena electoral debe leerse como un voto de confianza: van a territorio a defender, desde el voto popular y el Poder Legislativo, el proyecto político que ayudaron a sembrar en Chiapas, lo que tanto se anhela, la paz y para ello, también se requiere de presupuesto, por ende, la llegada de estos, que conocen en realidad a la entidad, podrá entender esa necesidad de pelear más apoyo.
Por otro lado, los relevos institucionales traen consigo un tanque de oxígeno puro para la segunda mitad de la gestión. Quienes llegan a ocupar las sillas vacías lo hacen con nuevos bríos, perfiles frescos y una energía renovada que rompe con el desgaste natural del ejercicio del poder.
Esta bocanada de aire fresco es indispensable para evitar el letargo burocrático y asegurar que las promesas de campaña se traduzcan en realidades tangibles en cada rincón del estado, el gobernador ha cumplido su palabra en los municipios, pero aún hay tiempo y hay que aprovecharlo, por eso mismo, se busca como los corredores, el sprint que se dará en el último año de ejercicio.
El gobernador Eduardo Ramírez, mantiene el timón firme, con este reacomodo estratégico, el Ejecutivo no solo oxigena su gabinete para seguir levantando a Chiapas con dinamismo, sino que siembra perfiles competitivos y afines en los municipios y los Congresos, que, dicho sea de paso, los que se van, poco hicieron, me refiero al estatal como al federal.
No hay vacío de poder, sino relevo estratégico, lo digo, por los comentarios que salen en redes sociales, en realidad, la maquinaria estatal se ajusta para acelerar el paso, consolidar la gobernabilidad y demostrar que, en la política chiapaneca, la renovación de los hombres y mujeres es el combustible indispensable para que el desarrollo no se detenga.
SISMOS
Chiapa de Corzo, sufrió el 5 de octubre, los sismos más fuertes de su historia, no fue un temblor común, producto de la misma naturaleza, estos fueron inducidos, es decir provocados por la construcción de la presa La Angostura, nadie, absolutamente nadie, sabía que dinamitar aquella región, repercutiría a Chiapa.
Sin embargo, dejó una estela de destrucción, la fuente colonial, se vino abajo la mitad de ella, el templo más antiguo que data de 1554, incluso por encima de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, sufrió afectaciones, las viviendas fueron desalojadas y para ello, se dotó por INDECO, casetas de madera, para que la población pudiera vivir ahí mientras pasaban las cosas.
La realidad, es que, hasta la fecha, Chiapa, es uno de los municipios con alta sismicidad, no es un tema de la falla de San Andrés como algunos así lo aseguran, pues eso, es falso, ni siquiera llega a México dicha falla, tampoco es un tema de la de Cocos, Continental o la del Caribe.
La realidad, es que tenemos la falla tectónica más impresionante en este municipio, y se llama Cañón del Sumidero, se estima que Chiapa de Corzo, tenga agrietamientos internos, pequeñas fallas que hacen que el pueblo tome con dureza los movimientos telúricos.
Pero recordando aquel, 5 de octubre y que fue todo un mes de sismos, aunque su variación a cuantos grados, iba variando, pero desde el más fuerte de 8 grados hasta el más débil de 2, todo ello, fue parte del proceso que terminó por hacer un nuevo pueblo.
Hay un trabajo que nos da a conocer la microzonificación sísmica, lo que es real, es que se puede establecer estudios de peligro en Chiapa de Corzo, la memoria del municipio está marcada por eventos como el sismo cortical del 6 de octubre de 1975 (magnitud 8) inducido por la presa «La Angostura», y el terremoto del 7 de septiembre de 2017 (magnitud 8.2) con epicentro en Tonalá, aunque también hay otros que lo han marcado.
La presencia de edificaciones patrimoniales, zonas de alta marginación, el uso de materiales frágiles como el adobe y la preservación de la imagen urbana exigen políticas públicas basadas en la ciencia que transiten hacia la prevención; curiosamente, se habla de 1975, 1995, 2005, 2015, 2017 y la de este año 2026, como los más fuertes.
Solo hay que decir que, este pueblo, es el que menos daños ha tenido, sus construcciones antiguas no han sido demolidas y aunque no están intactas, si es cierto que hay que velar por estas, aún tenemos tumbas y viviendas de mil 800 y templos de 1554 y mil 600, todo un panorama increíble, que vale la pena retomar por los sismólogos de la UNICACH y de otras instancias.
Chiapas, es uno de los lugares de México, que tiene en sus regiones fallas geológicas, y sin saber su población, ha viviendo con ellos y los toma como normal, estos se encuentran en las carreteras, en el campo e incluso, dentro de viviendas, pero que se arreglan, dicen, con una buena cimentación.
Chiapas pues, es la entidad no solo rica en naturaleza, sino en sismos y además con muchos volcanes, pero que solo dos, por el momento están activos, pero que se espera no hagan erupción, por el daño que esto implica, pese a tener ya, conocimiento de protección civil.
