COBACH: DIRECTORA CON MALAS DECISIONES
Roger Laid
El caso de Ulises Alberto Grajales Niño vuelve a poner bajo la lupa a la dirección general del Colegio de Bachilleres de Chiapas. Lo primero debe decirse con precisión: existen antecedentes públicos de 2012 en los que fue detenido y consignado por su presunta participación en el homicidio de Edgardo Hernández Corzo; aquello corresponde a un expediente de hace 14 años y no debe presentarse como una condena actual.
Lo que sí está plenamente documentado hoy, es que Grajales Niño ocupa la Dirección de Vinculación del COBACH y que además participa en actos institucionales en representación de la directora general, Viridiana Figueroa García. Imagínese, lo representa.
Por eso la pregunta no es menor: ¿qué revisión de antecedentes se realizó antes de confiarle una posición directiva con contacto permanente con estudiantes, instituciones y organismos públicos?
Y si ahora existen nuevos señalamientos de violencia familiar en su contra, corresponde a las autoridades investigar con rigor y proteger a la presunta víctima. No corresponde anticipar culpabilidades, aunque si la irresponsabilidad de este y otros nombramientos rumbo a la operación de precampañas.
El problema de fondo alcanza directamente a Viridiana Figueroa. Ella encabeza una institución que, según sus propias declaraciones, debe funcionar bajo un marco normativo y mediante decisiones colegiadas. Por eso, si fue su administración la que decidió mantener o designar a funcionarios cuestionados, debe explicar cuáles fueron los filtros aplicados y qué criterios utilizó. Porque aparecerán otros.
La directora general también enfrenta un desafío mayor de conducción. El COBACH no puede convertirse en una estructura donde los nombramientos, las decisiones administrativas o la promoción institucional estén por encima de la responsabilidad educativa.
Viridiana Figueroa se ha equivocado si ha permitido que la institución llegue a este punto de cuestionamiento sin ofrecer explicaciones claras. Y si existen elementos objetivos que comprometan la actuación de algún funcionario, lo responsable no es protegerlo: es separarlo preventivamente cuando jurídicamente corresponda y permitir que las investigaciones determinen responsabilidades.
La Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno debe revisar los procedimientos administrativos que correspondan, pero sin convertir una denuncia o un antecedente en una sentencia anticipada porque en este momento está en juego también la permanencia de la directora general.
Porque una cosa es defender la presunción de inocencia y otra muy distinta cerrar los ojos ante señales que ameritan revisión.
El COBACH necesita autoridad, transparencia y conducción institucional. Y si Viridiana Figueroa buscaba gobernar una ciudad como Tapachula, pudo demostrarlo con algo mucho más elemental: saber administrar correctamente la institución que hoy tiene bajo su responsabilidad. Y no pudo.
Puntos Suspensivos…
Las quejas de centenas de trabajadores es que repartió mas de 100 plazas para sus operadores rumbo a las próximas elecciones, dejando fuera a personal que le correspondían los ascensos por antigüedad, lo que indica que la administración del COBACH la está utilizando para promoción personal para su campaña. Eso también es corrupción y la titular Ana Laura Romero ha sido muy puntual en atenderlo. En nuestras próximas ediciones daremos a conocer esos nombramientos que solo cubren la operatividad para – repito- su campaña.
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