Leonel Durante López
02 AGOSTO 2026
*Sheinbaum pretende matar a la verdad con sus mentiras
*El INE tapadera del narco-partido Morena
La Declaración Universal de los Derechos Humanos ha reconocido desde hace casi ochenta años a la libertad de expresión como uno de los derechos más sagrados de nuestros regímenes.
En los regímenes dictatoriales siempre buscan callar a las voces críticas, en virtud que sustentan su permanencia en el poder porque la población no conoce a detalle sus fallas y errores, o los elementos de corrupción en que incurren.
Países como Cuba, Corea del Norte, Venezuela, Nicaragua y otros regímenes similares, la prensa no tiene la libertad que tiene otros países.
En la mayoría de esos Estados ni siquiera hay oposición política y la prensa libre no existe. Se limitaron libertades individuales y colectivas con tal de no poner en riesgo los regímenes que gobiernan esos países.
Cuando en un país hay limitantes al ejercicio de un derecho, y esas limitantes quedan a discreción de la autoridad, entonces no existe el derecho como tal.
Se entiende ese derecho como una concesión graciosa del Estado, no como una conquista de la sociedad, tal como sucedió con la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, y con la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
El periodo de consulta pública está en marcha del 27 de julio al 21 de agosto de 2026, sobre los nuevos Lineamientos Generales para la Protección de los Derechos de las Audiencias, presentados por la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) bajo el impulso del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum.
La propuesta busca reglamentar el mandato constitucional de garantizar el acceso a información veraz, plural y oportuna, así como hacer efectivo el derecho de réplica y la clara diferenciación entre opinión, información noticiosa y contenido publicitario en radio y televisión.
Sin embargo, la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión (CIRT), legisladores de oposición y organizaciones defensoras de la libertad de prensa, como Artículo 19, han encendido las alarmas.
Advierten que pretender regular o auditar la “veracidad” o la naturaleza de los discursos editoriales entraña un riesgo inherente de hiperregulación, autorcensura e injerencia estatal sobre los contenidos.
Decía que países como Cuba, Corea del Norte, Venezuela, Nicaragua y otros regímenes similares, la prensa no tiene la libertad que tiene otros países. Será que la presidenta intenta llevar a México a ser como en las dictaduras que solo su ley es la que vale y a la que nos tendremos que someter.
Lo veo muy difícil que este sea nuestro triste destino, pues México no es un país bananero como lo pensó el expresidente Andrés Manuel López Obrador y que Claudia Sheinbaum quiere continuar con esa temible aberración de someter a la prensa conforme a sus intereses de grupos y de partido.
Desde la tribuna de las conferencias matutinas, la presidenta Claudia Sheinbaum ha sostenido una defensa férrea del proyecto, rechazando categóricamente que su administración o la CRT busquen instaurar un régimen de censura o persecución editorial.
El debate sobre el control de los medios y la regulación de las conferencias matutinas se ha intensificado debido a la propuesta del gobierno mexicano de implementar nuevos Lineamientos Generales para la Protección de los Derechos de las Audiencias.
Es buena noticia que el gobierno federal se preocupe por la información que reciben los ciudadanos. El Estado debe ensanchar las medidas para impedir que, mediante la información tramposa, las mafias interesadas pretendan imponer una realidad alejada del interés nacional.
Sin embargo, resulta que los gobiernos populistas son tanto o más mentirosos y tanto o más peligrosos que las peores dictaduras del mundo.
Lo cierto es que la sociedad mexicana no requiere que desde Palacio y menos desde Palenque les digan qué es lo que debe leer, qué debe escuchar, a qué periodistas, articulistas o columnistas debe consultar y menos qué noticiero de radio, de televisión o en redes, debe preferir.
Y es que el oficialismo pretende regular los derechos de las audiencias en radio, televisión, plataformas digitales y, por supuesto, en los medios del Estado.
Es una perversión que la federación, en manos del “narco-partido” Morena, en los hechos se ha convertido en una máquina de mentir, engañar, faltar a la verdad y de inventar una realidad alterna.
Entonces la pregunta es para presidenta Sheinbaum, ¿cuándo desde las mañaneras al pueblo se le esté dando atole con el dedo, quien será el valiente que castigará las mentiras que a diario difunden no solo la presidente sino todos en los de su gobierno y compañía.
El INE ya no es al arbitro ciudadano, ahora le pone del lado de los narcos
El pasado miércoles, la Comisión de Quejas y Denuncias del Instituto Nacional Electoral (INE) ordenó al Partido Revolucionario Institucional (PRI) y a “Alito” no referirse a Morena como “narcopartido” y le instruyó a borrar publicaciones en redes sociales.
Desde entonces, el líder priista ha realizado varias publicaciones en las que ha denunciado censura y reiterado sus críticas contra el oficialismo.
“Los cínicos, corruptos y mafiosos de MORENA están desesperados porque México entero les reclama haber pactado con los cárteles del crimen organizado.
Lo que hoy vive el gobierno de MORENA es consecuencia de esa alianza criminal que les permitió llegar al poder, respaldados por quienes han provocado muerte, sangre y terror en todo el país”, expuso el líder nac ional del tricolor.
La acción no solo es inédita del INE, sino insólita en el sistema de partidos de México. Pero con esa decisión, el árbitro electoral se pone del lado de Morena para encubrir una realidad conocida no sólo por los mexicanos, sino por el mundo entero.
Es una actitud vergonzante y servilista del INE al osar prohibir esa realidad de que el Partido Morena, también conocido como Cártel, es en los hechos, el “narco-partido” en el poder en México.
Sí, que no sólo se debe hablar de un “narco-arbitro” electoral, sino que ese “narco-arbitro” es responsable de avalar las “narco-elecciones” en México.
Con la actitud de los consejeros del INE, que no dudamos que haya recibido línea de Palacio Nacional, hoy debemos llamarlos con su propio nombre, mafiosos que se han apoderado de los procesos electorales mexicanos.
Pero no queda ahí, sino que ahora deberán ser identificados como el “narco-INE”, porque no sólo regala el arbitraje de las “narco-elecciones” mexicanas, sino la certeza de la victoria de los “narco-gobiernos”. Así de plano.
Del Montón
La presidenta, Claudia Sheinbaum, se hace la desentendida cuando asegura que México “es amigo de todo el mundo”. Pero miente una vez más, porque sabemos de los pleitos cazados que trae con otros países como Perú, España, Ecuador, Argentina, entre otros. Su declaración surgió en respuesta a su homólogo de Estados Unidos, Donald Trump, quien compartió un artículo de opinión que critica la estrategia de seguridad del gobierno mexicano. “Nosotros somos amigos de todo el mundo y la valentía es la defensa de la soberanía”, dijo. Pero con Trump traen grandes diferencias. El presidente estadunidense Donald Trump compartió en la red Truth Social un artículo del comentarista conservador Bill O’Reilly en el que critica a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, por no permitir la entrada de fuerzas estadunidenses para combatir el narcotráfico. “México no es amigo de Estados Unidos. Su gobierno ha sido corrupto durante décadas, lo que ha provocado un aumento de los asesinatos y del narcotráfico internacional. Esto no es una opinión, es un hecho”, dice O’Reilly. Así o más claro. * * * Eso es todo por hoy, hasta mañana con más de lo mismo.

